| Monsagro |
![]() “El paso de los lobos” da paso, desde La Alberca, a un profundo valle del río Agadón pleno de naturaleza y geología que vierte sus aguas ya no al Tajo, sino al río Duero. Aquí, en la ladera que mira al sol, se encuentra Monsagro (940 m.) desde donde se contemplan unas espectaculares y amplias panorámicas. Está situado al amparo de la sierra del Guindo y la Hastiala, el pico más alto de la sierra de Francia y del que brota un extraordinario río de piedras. Aquí se comprueba que lo grande y lo pequeño están unidos por la belleza. Grandes y bellos son sus paisajes y la cultura tradicional de sus gentes. Pequeños eran unos animales marinos que vivieron hace unos 400 millones de años en un mar que cubría estas tierras (los trilobites, entre otros); y bellas son las artísticas huellas fósiles entrecruzadas que han dejado dibujadas en las rocas (las cruzianas): las fachadas de las casas del pueblo constituyen un auténtico museo al aire libre que muestran una gran variedad de fósiles. Cuentan que una gran mortandad de cristianos en una batallada librada contra los árabes moros por aquí hizo que el obispo francés Hilario, que también participó en la misma, consagrara el lugar con el nombre de monte sagrado de donde derivaría Monsagro. Otra teoría apunta a que fue otro obispo, en el siglo XII, quien buscando pastos de verano y recursos forestales en estas montañas para complementar las carencias del abadengo en verano, fundara lo que luego sería Monsagro. Lo que sí es cierto es la gran importancia que ha tenido tradicionalmente la actividad ganadera, principalmente el caprino, y la riqueza forestal del término, como ya destacó Madoz en el siglo XIX: “el terreno es muy montuoso, casi todo poblado de castaños y robles”. Monsagro cuenta con otros muchos atractivos: sus calles, la iglesia, la ermita del humilladero, los sendero señalizados, el jardín botánico… y por supuesto sus peculiares eras: un conjunto único de 30 estructuras circulares, elevadas sobre muros y empedradas, donde se trillaban los cereales, esos pequeños granos que garantizaban la subsistencia de sus habitantes. Más información: www.dipsanet.es/turismo/emociones/2/contfosiles.htm
QUÉ VER:
|






Monsagro

Eras de Monsagro





