| Nava de Francia |
![]() El “roble gordo” de Nava de Francia es un árbol que simboliza como nadie a este pueblo que ha estado vinculado como ningún otro a los robles. Es quizás el roble centenario más conocido del pueblo, pero hay muchos más: aquí se concentran Los robles melojos de mayores dimensiones de la provincia de Salamanca, con 180 cm. de diámetro normal. Estos árboles centenarios construyen bosques porque son los padres de la gran mayoría de los árboles que le rodean. Son monumentos que forman parte de la memoria histórica. Y la historia de Nava de Francia es la historia del roble; historia de la que el “roble gordo” es testigo. El fragoso conjunto de sierras del Parque de Batuecas desaparece por el norte en el término de Nava de Francia, donde dan paso a una altiplanicie de unos 1.000 m. de altitud, limitada por la vecina sierra de Quilamas y por la Peña de Francia, de la que se tienen permanentemente las mejores vistas (Nava significa precisamente algo así como tierra llana entre montañas). Esta altiplanicie fue rellenada por los materiales procedentes de las cumbres cercanas. Tierras altas y húmedas con suelos poco aptos para otra cosa que no sea el roble melojo. El roble se ha sentido tan a gusto en este pueblo que aún hoy el 34% del término está ocupado por masa forestal, y si incluimos la superficie ocupada por pastos con arbolado, ese porcentaje se eleva al 95%. Por tanto los robles han sido el principal recurso de este pueblo: la hierba que crece entre ellos para el aprovechamiento ganadero y la madera para usos diversos, pero principalmente para carbón, lo que ha originado una ocupación dominante en el pueblo: los carboneros. Tanto es así que en el siglo XVIII se censaron 41 personas ocupadas en relación con el oficio de carboneros; que es decir prácticamente toda la población ocupada, dado su pequeño tamaño demográfico. En memoria de estos quehaceres la estupenda área recreativa de La Mata, que hace referencia a los brotes arbustivos del roble, muestra diversos elementos de esa vinculación vital que ha habido siempre entre los habitantes de Nava de Francia y el roble. La relación con los árboles centenarios prosigue en “El Casarito”, núcleo anejo a la Nava de Francia donde se concentra una gran oferta turística. Aquí se ha creado una senda circular adaptada a personas con movilidad reducida e invidentes. Es la única senda de la provincia accesible para que estas personas puedan disfrutar de la naturaleza y en particular de los monumentales árboles que le dan nombre: la “senda de los castaños centenarios”, testigos también de la sensibilidad de este pueblo. Más información: www.equadis.es (personal) www.campingsierradefrancia.com
QUÉ VER:Senda de los castaños centenariosPequeña ruta circular entre El Casarito y el área recreativa “La fuente del cántaro” de aprox. 1,5 km., señalizada y con abundante información, especialmente adaptada a personas con movilidad reducida e invidentes para que puedan disfrutar de la naturaleza. Entre otros muchos atractivos se encuentra el castaño centenario el Casarito de unos 350año de edad, 2,65 m. de diámetro y perímetro de 8,62 cm; uno de los más grandes de la provincia.
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